martes, 22 de noviembre de 2016

Ensayo marciano

UNA SEMANA

14 de Abril de 2016
15:00h de la tarde; mi tripulación y yo nos preparábamos para emprender nuestro viaje hacia el Planeta Rojo. Billy, Andrew y Kat esperaban impacientes la hora de subirse al Fogh IV. Kat, o Katria era la única tripulante femenina de la nave, pero llevaba toda la vida trabajando con nosotros, ya que es mi hermana menor.
Toda la prensa de Estados Unidos estaba en aquella estación espacial de Texas, era la primera expedición a Marte con seres humanos a bordo de la nave y por eso era un día tan señalado desde hacía mucho tiempo. Hasta ahora se había tardado dos meses en llegar, pero con esta nave habían garantizado la llegada en una semana como mucho. La voz monótona de la directora de la NASA amplificada por la megafonía anunciaba que era la hora de dar comienzo a la expedición. Liderados por mí, todos los tripulantes entraban en aquella nave que tanto había sido analizada por miles y miles de científicos reconocidos del mundo. Ya dentro de la nave, me senté al lado de mi hermana en la parte delantera;  Billy y Andrew se sentaron un poco detrás, pero intercalados para poder tener visión.
La nave tenía “vida propia”: un ordenador programado para abastecer nuestras necesidades durante el viaje.
-¡Buenas tardes! ¿Listos para el despegue?, preguntaba Lady con la voz vacía que tiene un ordenador.
Indiqué que sí pulsando aquel botón que ponía toda la nave a funcionar.
-¿Cinturones? , pregunté.
-¡Listos!, contestó la tripulación al unísono.
-¿Mandos?, continué.
-A punto para el despegue, aportaron Andrew y Billy
-¿Preparados?, pregunté mirando firmemente a mi tripulación.
-¡Sí!, fue la firme respuesta que recibí.
-Lady, pon este trasto en funcionamiento, espetó mi hermanita.
-¡A sus órdenes Kat! Preparando cuenta atrás: 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1…..¡Ignición!
La nave se fue alejando del suelo rápidamente y toda aquella aglomeración de gente desaparecía, poco a poco, hasta solo poder distinguir una mancha y así también sucedió con la ciudad, los estados, el país y finalmente con la Tierra.
Ya después de pasar la atmósfera y salir al espacio exterior, puse el piloto automático y comenzamos a observar por la ventanita todas las estrellas y cuerpos celestes a los que nos acercábamos. De la siguiente semana no hay mucho que relatar ya que nos pasamos los días hablando, riendo, comiendo y durmiendo; Lady tenía el control de todo.

21 de abril de 2016
Parecía que cada vez nos íbamos acercando más y más a aquel planeta en el que estaba programada nuestra llegada dentro de cinco horas y nos dispusimos a colocar todo para el aterrizaje. Todos estábamos muy nerviosos, sobre todo Kat, puesto que llevaba soñando con esto toda su vida. Quería llegar a Marte y demostrar que allí no había nada, no había vida.
-Tomen sus asientos, voy a proceder a aterrizar, nos comunicó Lady.
Nos abrochamos los cinturones y esperamos impacientes a que nuestra ya amiga, máquina de control hiciera su trabajo. Todo parecía tal y como se veía en las películas, no podíamos creernos que esto estuviera sucediendo realmente… ¡era NUESTRO SUEÑO!
Kat fue la primera en descender de la nave, seguida por Andrew, Billy y finalmente yo. Pudimos dar un pequeño paseo pero solo hasta un determinado punto en el que los trajes contenían suficiente oxígeno como para poder volver a la nave, ya que sin ellos no podríamos sobrevivir debido a la ausencia de atmósfera o atmósfera muy fina.
procedencia
Nos disponíamos a  volver a la nave cuando a Kat se le ocurrió coger un puñado de arena para tener un recuerdo y como a todos nos pareció una buena idea, hicimos lo mismo. Yo escarbé y cogí la tierra de aproximadamente veinte centímetros de profundidad  y  pude observar que era bastante más oscura que  la de la superficie. Al llegar a la nave nos quitamos los guantes y al tocar la tierra que yo había cogido nos dimos cuenta de que estaba helada… ¡era hielo!
No podíamos creérnoslo; ¡Hielo!; quizá Kat estaba equivocada y ¡si había vida en Marte!

22 de abril de 2016
Nos despertamos deseosos de bajar de la nave para ver si podíamos descubrir algo más, pero desde la NASA nos envían un mensaje alertando de una grave tormenta de arena. ¿Podía haber peores noticias? Todos sabíamos lo que eso significaba: las tormentas más impredecibles y peligrosas de todo el Sistema Solar y con una duración que puede llegar a ser de incluso varios meses. Los científicos no han averiguado aún las causas pero relacionan estas tormentas con que las partículas de polvo presentes en la atmósfera absorben tanto la luz del sol que elevan las temperaturas de la atmósfera y provocan fuertes vientos.

23 de abril
Desde la NASA nos dan órdenes de volver a la Tierra ya que con la tormenta de arena nada podíamos investigar allí. Quedamos destrozados ya que no sería posible averiguar algo más del planeta en este viaje y realmente estábamos deseosos de continuar nuestro trabajo.
Con ningún ánimo preparamos todo para el regreso al día siguiente.
24 de abril
Comenzamos la comunicación con la NASA para el regreso y comenzamos el proceso de encendido de la nave para el despegue.  En esos momentos un piloto rojo comienza a parpadear al tiempo que la sirena comienza a pitar y Lady nos alerta: “Insuficiente combustible para llegar a destino”. En un principio pensamos que era una broma; pero… ¿Cómo una máquina podría tener sentido del humor? Lógicamente no fue así, y verdaderamente no teníamos suficiente combustible para volver a la Tierra.
Desde la NASA escuchamos a la directora gritar a los científicos incrédula por ese fatal e imperdonable error en el cálculo del combustible. Al cabo de unas horas nos comunican que al día siguiente lanzarían una nave de las antiguas a nuestro encuentro; pero nosotros ya sabemos lo que tardaría en llegar,…, aproximadamente dos meses, y nosotros tan sólo tenemos comida para un par de semanas.
15 de junio
Pese a comunicarnos a diario con nuestros familiares y compañeros, nos faltan fuerzas, hace días que no tenemos nada de comida y el agua prácticamente se está acabando.
Dejo este mensaje para que si alguien lo lee, es que yo ya no estoy para contar esta increíble vivencia y deseo que el primer viaje a Marte de humanos sea recordado como un gran paso adelante y no por la muerte de cuatro jóvenes.

Un saludo, Joe, Capitán del Fogh IV




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